Guía del cultivo del pimiento
Huerto

El cultivo del pimiento

El pimiento es una solanácea originaria de Bolivia y Perú, que llego a Europa con Cristóbal Colon ya en su primer viaje. Enseguida se distribuyó por toda la Península Ibérica, y seguidamente a Europa y al resto mundo, con la colaboración de los marinos portugueses.

Su introducción en España supuso una revolución culinaria, como complemento e incluso como sustituto de otro condimento muy empleado entonces, la pimienta negra (Piper nigrum L.), de gran importancia comercial entre Oriente y Occidente. El pimiento es la base indispensable de muchos platos de la cocina mediterránea.

El principio amargo de algunos de sus cultivares se debe a la presencia de un alcaloide llamado capsaicina. Los frutos del pimiento poseen un alto contenido en vitamina C.

También existen variedades de pimiento ornamentales, principalmente por el atractivo que muestran sus pequeños y coloridos frutos, pero sin ninguna duda su principal aprovechamiento es la alimentación humana.

Hoy en día no hay huerto ni mercado en el que falten los pimientos, pero todavía hay quien fracasa en su cultivo.

Esta guía del cultivo del pimiento de forma ecológica pretende ayudar a esas personas que quieren obtener una buena producción de pimientos, pero de una forma respetuosa con el medioambiente y que además genere alimentos sanos.

Características del cultivo del pimiento

El pimiento tiene en nuestras latitudes un ciclo de cultivo anual. De cada flor (son pequeñas y tienen una corola blanca) sale un fruto, una baya hueca de color variable.

Los hay de diferentes intensidades de color verde (y son verdes porque no han madurado) o podemos cultivar variedades cuyos frutos al madurar son de color rojo, amarillo, naranja, violeta o incluso blancos o verde muy pálido.

La polinización es autógama -aunque puede darse un porcentaje de alogamia, nunca más del 10%- y escalonada, lo que nos permite recolectar pimientos de cada planta en varias veces.

Si lo cultivamos fuera, al ser una planta de clima tropical, sus semillas no germinaran hasta que no tengamos unas temperaturas nocturnas mínimas en torno a los 6 ºC y lo mismo para que la planta comience su desarrollo. En el resto del ciclo le seguirá gustando la luz y el calor. Sobre todo, en los primeros estadios de su crecimiento y durante la floración requiere de gran luminosidad.

En cuanto al calor no debe ser tampoco excesivo, pues unas temperaturas muy altas pueden provocar la caída de flores y frutos pequeños. Si durante la noche las temperaturas bajan de los 10ºC en el periodo de floración y fructificación los frutos serán de pequeño tamaño y se reduce la viabilidad del polen.

El cultivo del pimiento

El desarrollo optimo del pimiento se produce con temperaturas diurnas entre 20-25ºC y nocturnas de 16-18ºC a partir de los 15ºC su desarrollo se ve afectado y a partir de 10ºC la planta deja de crecer. Por encima de los 35ºCpuede producirse la caída de flores.

La preparación de los semilleros se puede iniciaren febrero utilizando semilleros protegidos o de cama caliente utilizando bandejas de siembra, trasplantándolas después a partir de marzo en zonas cálidas o en junio en zonas más frías (que se habrán sembrado en abril-mayo).

Es exigente en agua, pero le gustan los suelos bien drenados. Es un cultivo en el que casi siempre se realiza trasplante, momento en el cual es aconsejable regarlos bien y luego retrasar el riego siguiente hasta que observemos sequedad en la tierra y empiecen a aparecer en las plantas los primeros botones florales, de esta manera estimularemos el desarrollo en profundidad de las raíces. Pero debemos evitar el encharcamiento de la tierra.

La humedad relativa optima oscila entre el 50% y el 70%. Humedades relativas muy elevadas favorecen el desarrollo de enfermedades aéreas y dificultan la fecundación.

La coincidencia de altas temperaturas y baja humedad relativa puede ocasionar la caída de flores y de frutos recién cuajados.

Características del sustrato para el cultivo del pimiento

Su sistema radicular tiene gran intensidad respiratoria, por eso la planta del pimiento gusta de suelos francos, permeables, donde el aire penetra con facilidad (pedregosos) y no tolera los suelos arcillosos o de carácter muy acido.

Es también un cultivo exigente en nutrientes por eso abonaremos la tierra con materia orgánica en la cantidad de unos 2-4 kg/m2. Humus de lombriz, compost son una muy buena opción de abonado.

Al principio el cultivo requiere mucho nitrógeno, pero tras la recolección de los primeros frutos verdes decrece esa demanda y a partir de ahí hay que controlar que la tierra no tenga un exceso de nitrógeno, porque retrasará la maduración de los frutos y nos puede causar problemas con plagas y enfermedades.

El riego con purín de ortiga en los primeros momentos aporta ese extra necesario de N2 y protege a la planta del ataque de plagas y enfermedades, es un aporte sencillo de controlar y que podemos cesar cuando lo necesitemos.

Marco de plantación en el cultivo del pimiento

El marco de plantación se establece en función del porte de la planta, que a su vez dependerá de la variedad comercial cultivada.

Lo más frecuente en cultivos en invernadero es dejar 1m entre líneas y 0,4-0,5m entre plantas; con plantas de porte medio la densidad de plantación puede ser de 2,5-3 plantas por metro cuadrado.

También es frecuente disponer líneas de cultivo pareadas, distantes entre sí 0,80m y dejar pasillos de 1,2m entre cada par de líneas para poder hacer las labores con comodidad.

El marco de plantación en campos al aire libre, donde se cultiva el 95% del pimiento ecológico, es de 0,75m entre líneas y entre 20-30cm entre plantas, dependiendo de la variedad empleada.

Otros cuidados del pimiento

Pondremos un acolchado para reducir el crecimiento de hierbas adventicias, y para evitar la formación de la costra de la tierra y evitar así perdida de humedad por capilaridad.

A algunas variedades se les realiza poda del brote o yema apical para que la planta emita varias ramas laterales y adquiera un buen volumen. Una vez tengamos las primeras flores suprimiremos algunas para aumentar el tamaño del fruto en las que dejamos.

En las zonas frías a finales de verano adelantaremos la maduración pinzando o cortando la yema apical como hacemos con los tomates.

Las variedades de mata baja son más resistentes, pero no está de más ponerles un tutor o si están en invernadero sostenerlos mediante un adecuado sistema de hilos.

Plagas y enfermedades del pimiento

El pulgón es una de las plagas que más afecta al pimiento. Generalmente los pulgones se vuelven más voraces cuando desequilibramos la savia de las plantas o cuando se sienten atacados, porque entonces se esfuerzan en perpetuar la especie, creando así la plaga.

A los pulgones les encantan las plantas tiernas, con un exceso de nitrógeno, porque este exceso hace que la savia sea más dulce y por tanto más apetecible.

Como preventivo podemos plantar albahaca entre los pimientos, ya que esta planta los ahuyenta. Podemos sembrar leguminosas (alfalfa) en los lindes del campo para mantener cerca a los depredadores cuando no hay otro alimento.

Pero si la plaga ya está descontrolada te recomiendo que leas el post dedicado al pulgón que tenemos que este mismo blog y que te dejo en este enlace: El pulgón como prevenirlo y eliminarlo

Las orugas, los lepidópteros, son un extenso grupo de parásitos que en su estado de larva se alimentan de diversos órganos de la planta del pimiento.

Destacaremos, según sus nombres vulgares los llamados rosquilla negra, gardama, medidor, gusano de cuerno del tabaco, gusano de cuerno del tomate, la Prusia, el gusano verde, el gusano de la flor del pimiento o los gusanos grises.

Todos ellos tienen a su vez un amplio grupo de enemigos naturales que les atacan en sus estados de huevo, de larva o de crisálida. Entre ellos destacaremos la mariquita.

Entre los patógenos, algunos hongos, virus y bacterias resultan letales para las larvas de varias especies de lepidópteros parásitos del pimiento.

Podéis ver las plagas que atacan al pimiento en el artículo que publicamos sobre el cultivo del tomate ya que comparte la mayoría de plagas y enfermedades.

Pero queremos destacar alguna de las plagas y enfermedades más habituales en el pimiento y de las que no habíamos hablando con anterioridad en este blog.

Oruga o taladro del pimiento (Helicoverpa armigera Hb.).

En mayo-junio aparecen las mariposas, de vida nocturna, hacen la puesta preferiblemente sobre plantas jóvenes de maíz (cuando los granos de maíz maduran, emigran a las horticolas), si no las encuentran las harán sobre el pimiento y/o el tomate.

Ponen los huevos de forma individual en el haz de las hojas (miden 0,5mm y tienen forma de copula, estriados longitudinalmente, de color blanco ceroso al principio, oscureciéndose después).

Las mariposas miden 3,5-4cm de uno a otro extremo de las alas extendidas, su color es amarillento o tostado, con puntos negruzcos a lo largo del margen externo.

Helicoverpa armigera Hb
Helicoverpa armigera Hb

La oruga tiene 5 pares de falsas patas y pueden llegar a medir 3-4cm. Es de color amarillento o verdoso y a veces negruzca, con manchas negras y rojas dorsales que pueden estar reducidas o faltar. Todo el cuerpo va estriado longitudinalmente, y a los lados lleva una banda blanca, adosada por debajo a una zona más oscura.

Las orugas comen (tanto de día como de noche) la base de las hojas, pero enseguida se introducen en os tallos y en los frutos, pasando de uno a otro una vez comidos.

Las orugas alcanzan su desarrollo completo en unas 3 semanas, entonces abandonan los frutos y profundizan en el suelo, transformándose en crisálida. Pasadas 2 semanas vuelve a salir al exterior. El número de generaciones anuales suele ser de 2 a 4, dependiendo de la zona.

Esta plaga también afecta a otras solanáceas como el tomate o la berenjena.

Para controlar esta plaga podemos utilizar trampas cromáticas y si vemos que caen muchas en las trampas aplicar Bacillus thuringiensis y tierra de diatomeas. Si todavía no sabes lo que es la tierra de diatomeas no te pierdas el post que dedicamos a este increíble producto en nuestro blog: Tierra de diatomeas

La seca o tristeza del pimiento

(Phytophthora capsici ) Es una enfermedad fúngica que se disemina por el agua, por ello una vez identificado el problema se evitar al máximo el riego por inundación o a pie, utilizando riego por goteo.

Es quizá la enfermedad más importante de este cultivo, pudiendo atacar a la plántula y a la planta adulta. Se nota porque la parte aérea se marchita de forma irreversible, sin previo amarilleamiento.

En las raíces se produce una podredumbre que se manifiesta con un engrosamiento y chancro en la parte del cuello. Por los síntomas podemos confundirla con la asfixia radicular.

En una tierra donde ya hemos tenido Phytophthora spp. no pondremos pimientos durante un tiempo ni ninguna solanácea y procuraremos poner ahí cultivos de la familia de las liliáceas, porque reducen bastante la presencia de hongos.

Las medidas preventivas para evitar este tipo de enfermedades por hongos es utilizar variedades adecuadas a esa zona a ser posible autóctonas, y llevar bien las rotaciones procurando no repetir o abusar del cultivo de solanáceas (pimiento, tomate, patata, berenjena…).

Podemos desinfectar o tratar las semillas por ejemplo con polvo de basalto y siempre evitaremos los encharcamientos, mojar las hojas y el exceso de humedad ambiente.

Por supuesto evitaremos trasplantar plantas enfermas o procedentes de semilleros contaminados y el exceso de abono nitrogenado, aportando siempre la materia orgánica bien compostada.

Si por el clima o situación hay tendencia a problemas de hongos una buena prevención son los preparados de cola de caballo, purín de ortigas y algunos compuestos permitidos de cobre.

Otros problemas típicos en el cultivo del pimiento

La asfixia radicular. Se produce por un exceso de riegos, por un encharcamiento del suelo. El pimiento es muy sensible a este problema. Primero se pudren las raíces y al final la planta muere.

Rajado del fruto. Se produce por aportes irregulares de agua y/o altos niveles de humedad relativa en frutos maduros cuando se hincha el mesocarpio por un exceso de agua y rompe la epidermis. Hay unas variedades más sensibles que otras.

Necrosis apical. Es una alteración del fruto causada por falta de calcio durante su desarrollo. El aumento rápido de la temperatura, la salinidad elevada, el estrés hídrico y térmico, son factores que favorecen este fallo y también es muy diferente la sensibilidad según las variedades.

Quemaduras de sol. Los frutos aparecen con manchas como consecuencia de su exposición directa a fuertes insolaciones.

Y para finalizar os quiero dejar un enlace a un video del canal de YouTube El Huerto familiar, creo que es el video más completo sobre el cultivo del pimiento que se puede encontrar en YouTube.

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